lunes, diciembre 26, 2005

Y allí estaba yo, de pie, en la cumbre de la más alta de las montañas
y abajo, a mi alrededor, se encontraba el círculo del mundo.
Y mientras allí estaba contemplé más de lo que puedo describir
y comprendí mucho más de lo comprendido hasta entonces;
pues veía de un modo sagrado la forma de todas las cosas en el Espíritu
y la Forma de todas las formas,
como si estuviera unido, cual si fuera un único Ser.
Y contemplé cómo el círculo sagrado de mi pueblo
era uno de los muchos que componen el Gran Círculo,
amplio como la luz del día y como el fulgor de las estrellas en la noche;
y en su centro crecía un árbol majestuoso y florecido,
para cobijar a todos los hijos de una misma Madre y de un mismo Padre,
y vi que todo aquello era sagrado.

Alce Negro

sábado, diciembre 10, 2005

Exhortación a los románticos*

Salid a la noche, oh, románticos
y conquistad vuestros sueños.
Contemplad las estrellas,
llenad vuestros ojos con su luz
y mirad el mundo de un modo nuevo.

Cantad a las flores,
hablad de los misterios con el viento
y, escarchados, temblad
en la madrugada volviendo
hacia un cálido fuego.

Con las fuentes y brisas reíd,
dejaos embriagar por el silencio.
Llorad con los amantes
si en la fría noche os llega
el eco de su lamento.

Respirad el olor de lluvia,
de los árboles henchíos de su aliento.
Rebelaos contra un mundo errado
y construid vuestros más nobles
ideales sin nigún miedo.

Y, ante todo, soñad.

Pues fuerza poderosa sois, románticos,
cuando creéis en ello.
Rebose además vuestro corazón
de ciega esperanza y tesón
tal que nunca dejéis de mirar con ese ímpetu el firmamento.

Pues son los que luchan los que viven
y los que llegan al tan ansiado puerto.

Gaia




* Sea romántico aquel que no sólo ama, sino que ama las causas desesperadas y justas y que de sus ideales se alimenta, cual si con su sola fe pudiera obrar el cambio.

Tempus, tempore, per tempus *

Porque es el tiempo el que nos separa de la eternidad
Y el que nos conduce a ella,
Porque es la muerte la que nos la niega y,
A la vez, resulta ser su puerta.
Porque el tiempo sólo corre en un sentido
Y de sentido carece en su caminata presta.
Porque es el tiempo el que os aleja de mí
Y el que define “ausencia”,
Porque permite los cambios y las tornas,
Y así sucede vuestra grata vuelta.
Porque el hábil cazador de instantes posee flechas,
Pero no fluye ni de aves futuras se alimenta.
Porque, incierto y entrópico el tiempo,
El futuro abre y el pasado cierra.
Porque es el tiempo quien limita la vida
Y quien de su valor la llena.
Por ello es que se troca el tiempo
En la mayor pregunta de la existencia.

Gaia
Para Felibam y para Julio


* (o “El tiempo, en el tiempo, a través del tiempo”).