
La hermosura y el aroma de la tierra
hechas flor por medio de la brisa
y de las yemas cuajadas del verano
de los rayos de sol de mediodía.
Se desvisten y quitan sus alhajas
de blanca y rosa seda envejecida
en sensual baile de pétalos y estambres,
abriendo paso al frutal vientre en su caída,
tras haberse trocado sus pendientes
en miel de almendros y fértiles semillas.