Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso.
Honoré de Balzac
(1799-1850) Escritor francés.
En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca.
Cuando relampaguean mis ojos, el nubarrón oscuro de tu pecho me responde como un trueno. Di, ¿es verdad que mis labios son dulces como el capullo entreabierto del primer amor voluntario? ¿Es verdad que el recuerdo desvaido de todos los mayos pasados está en mis piernas y en mis brazos? ¿Es verdad que la tierra se deshace en canciones, como un arpa, si la rozan mis pies? ¿Es verdad que el rocío cae de los ojos de la noche cuando vengo, que la luz de la mañana se alegra cuando me agarra el cuerpo? ¿Es verdad, es verdad, di, que tu amor iba solo, a través de los siglos y de mundos, en mi busca? ¿Es verdad que, cuando al fin me encontraste, tu deseo milenario halló la paz completa en mi hablar suave, en mis ojos, en mis labios, en mi pelo suelto? ¿Es verdad, es verdad, es verdad que el misterio del infinito está grabado en esta frente mía, tan pequeña?