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lunes, julio 18, 2011

Borrasca eterna


Los del Norte dirán ufanos   
que yo soy de secano,
pero yo afirmo, maltrecha
mas con cierto ritmo arrojado:

Respiro en el cielo azul
y crezco con la luz del astro,
mi techo son las estrellas
y no un temporal tan bravo.

Mi límite es el horizonte
y no un manto grisáceo
que se funde sobre mi cabeza
hasta aplastar lo humano.

La lluvia desvae los rostros,
el viento secuestra el paso,
y yo languidezco en la espera
soñando que existe un verano. 

Gaia

jueves, mayo 20, 2010

El aria de Selinunte

Telón de terciopelo azul noche, proscenio de llanura desde el palco de una meseta. Figurantes: las luces bajas de una extensa ciudad en lontananza -azules, naranjas y blancas-; coro erguido y titilante de rascacielos menudos. Heraldo níveo, adamantino y venéreo. 
Ella, inmensa y colosal con su corona de dos puntas sobre su seductoramente ladeada cabeza... Diva creciente en su dorada aria final, hundiéndose lenta y grandiosamente en los brazos del coro y del horizonte... Su voz, regando de moscatel los transparentes cielos en un dulce y arrebatado ocaso lunar.
Gaia

sábado, mayo 15, 2010

Ambigüedad

Hace unas pocas semanas comprendí súbita aunque no casualmente la belleza y la fuerza de la palabra "ambigüedad".

¿Puede la coherencia absoluta ser dogma y la coherencia de uno con sus propias ambigüedades y las de su mundo ser moral? ¿Cuál es el nivel de madurez necesario para poder salvar la forma de vida que uno considera constructiva? 
 Si bien el fin no justifica los medios, ¿es la ambigüedad de las cosas la razón por la que los motivos importan tanto en las acciones que emprendemos? ¿Es por esto por lo que Ender Wiggin se convirtió en un héroe: porque tomó una decisión tan difícil, aunque sólo fuera en juego, que no existía nadie más dispuesto a tomarla?
¿Cuánta riqueza, elegancia, penetración y creatividad existe en una ambigüedad, así como pueden existir en la ironía o en la mordacidad?
¿Hasta qué punto es crítico y apremiante que nuestras mentes empiecen a ser ya capaces de manejar las contradicciones y las ambigüedades?
Gaia

sábado, octubre 24, 2009

sábado, octubre 25, 2008

Haz de luz de Luna

Róbale los vientos al tiempo
para que no vuele y
ven a esconderte conmigo en la tierra,
donde no pueda encontrarnos,
donde no exija su deuda.

Recoge la espuma de las crestas rizadas
de las olas del mar
y tráela a mi cama juguetonamente revuelta
para que podamos bordar puntillas saladas
en nuestras sábanas con ella.

Regálame los rayos del Sol naciente
que en tu rostro contemplador
se reflejan
y a la noche yo encenderé con ellos
la leña de una tranquila hoguera.

Envuelve el plateado haz
de luz de Luna
en lana de nubes y en hilo de hiedra,
y con él pintaremos, tú y yo,
cada día, estelas de amor nuevas.

Gaia

domingo, agosto 24, 2008

Pescadores de sueños


Su barca enjarciaron
y salieron a faenar,
pintando con tizones
el cielo y el mar.

Gaia


Estío

viernes, junio 06, 2008

domingo, marzo 30, 2008

lunes, enero 07, 2008

Fe

Fe...

Dicen que la fe mueve montañas. Dicen que es lo que nos mantiene en pie cuando ya no queda nada,... nada desde donde nosotros nos encontramos hasta el horizonte.

¿Qué sucede cuando la fe de uno en algo muere? ¿Cuando ese algo se desvanece? ¿Qué sucede cuando se apagan las velas?


Supongo que entonces hay que escarbar entre la cera, mancharse las uñas y quemarse las llemas de los dedos con la cera aún caliente para encontrar la mecha... Puede que la vela fuera un espejismo, que nunca hubiera nada real en ella, pero, desde luego, si había luz es porque la mecha ardía... Supongo que hay que escarbar para rescatar los ideales y las personas en los que se asentaba aquel algo, aquella fe, aunque el objeto asociado se haya deshilachado en humo o difuminado en el aire, cual espejismo. Hay que escarbar y escarbar, recabar la mecha, extenderla con cuerda nueva y buscar sebo para construir un cirio nuevo... pues, a fin de cuentas, no se puede transitar el camino sin luz alguna...

¿Que por qué no se puede recorrer sin luz ni luna? Probablemente, porque la oscuridad es preciosa cuando uno apaga por unos instantes la vela y escucha en silencio, con la yesca en la mano... Probablemente, porque la oscuridad es mágica cuando uno desvía la mirada del círculo iluminado por la llama... Mas la oscuridad suele resultar aterradora cuando uno descubre que la vela era ficticia, que nada alumbraba en realidad el camino sino nuestra mente, inventando sus baldosas y sus lindes con un realismo escalofriante...

A veces, nos cuesta recordar que, en lo más intrínseco de cada vela, en la trama de la propia mecha, varias estrellas del firmamento le ceden su luz a ésta para que arda por nosotros,... Entre tanta luz artificial lanzada al cielo, me cuesta recordar que están ahí, tenues, y que con ellas puedo ubicar el norte y deducir mi posición, puedo sopesar todo esto y decidir la dirección que tomaré... Alpha, Beta, Gamma,...


Mechas, volved a brillar para iluminar el camino, el paisaje y mi sonrisa... Estrellas, busco mi fe entre vosotras...

Gaia,
durante las próximas semanas,
artesana de velas...



sábado, diciembre 15, 2007

Todos los cacharros se han roto...

Todo se rompe...

El reloj se ha roto. El reloj estaba parado, aunque, dos veces al día, todos los relojes marcaban la hora en que sus manecillas se habían detenido. Y entonces era como si no estuviese parado: todo encajaba y el reloj "estaba en hora" con el universo. Sin embargo, ahora, el reloj se ha roto: sigue parado pero, cada vez que el resto de relojes se aproximan a la hora que marca, cada vez que van a marcar la misma hora y él va a recobrar su vida y su sentido por unos instantes, sus manecillas comienzan a moverse y esquivan la coincidencia. El reloj se ha roto y ya no hay ningún momento en que marque el tiempo del universo.

¿Qué más se ha roto? El horno también se ha roto. No hago más que preocuparme por que los pasteles y las tartas salgan bien pero, indefectiblemente, dulce tras dulce, asado tras asado, se me han quemado. No sé si olvidarme del horno y recurrir al microondas... resulta tan poco cálido y tan aséptico...

Para colmo, también el teléfono... descuelgo y sólo se oye silencio. Luego no me va a quedar más remedio que salir a la calle y recurrir al antiguo método: buscar a las personas y tomarme un café con ellas... ¿por qué lo habremos abandonado? ¿Dónde quedaron las castañas asadas y los chocolates con churros? ¿Dónde los helados de horchata? Debo tratar de recordar qué puertas tocar para ir luego a buscar un café y un azucarillo...

Chatarrero, todos los cacharros se han roto...

Gaia

domingo, octubre 14, 2007

Un no sé qué cálido y de color dorado se derrama en suaves escalones de cascada por dentro de mi pecho cuando tú estás cerca; te busco y te encuentro; así que he debido de hallar la fuente de la eterna juventud.

Gaia

martes, marzo 21, 2006

Sssshhhhhh...


Silencio... sólo el murmullo del viento que barre las aristas, las mejillas y la nieve. Sólo el cielo y la blancura de la tierra. Aroma a frío y a sobriedad, en el lugar de los días eternos. Silencio...
Antártida -Tierra de la reina Maud

Gaia

lunes, enero 16, 2006

Amanece en una estación de tren - Príncipe Pío

Nueve menos veinte de la mañana. El silbido de los trenes llena la estación hasta lo alto de las cristaleras. Y cuando, ocasionalmente, se acalla su sonido, el sordo rumor de las escaleras mecánicas y el movimiento humano se dejan oír, como el zumbido de la sangre se abre paso al concluir una voz.

El Sol se refleja con una fuerza matutina en los tubos aluminizados de los estractores y aires acondicionados, sobre el tejado del centro comercial.

Los transeúntes se encaminan a sus destinos, completamente ajenos a mi mirada y mi atención.

Es viernes, y el olor a tren varía en intensidad como una melodía siguiendo la batuta de la brisa.
Un portento de volúmenes, cristaleras, espacios vacíos y columnas y techumbre en hierro forjado da una dimensión llamativa a la estación. Algo en ella es más de lo que aparenta. Los cruces de sus vías y sus puentecitos señalan el lugar como punto de encuentro para muchas cosas. No sabría decir cuáles, ni cómo se produce este encuentro, esta fusión de realidades distintas… tan sólo sé que acaecen. Que siento la “magia” del lugar.

Aunque más que magia, es la confluencia de tantos espíritus y de fuerzas y corrientes tan poderosas en el Universo.

Príncipe Pío
Madrid
12/08/2005

Gaia

sábado, diciembre 10, 2005

Exhortación a los románticos*

Salid a la noche, oh, románticos
y conquistad vuestros sueños.
Contemplad las estrellas,
llenad vuestros ojos con su luz
y mirad el mundo de un modo nuevo.

Cantad a las flores,
hablad de los misterios con el viento
y, escarchados, temblad
en la madrugada volviendo
hacia un cálido fuego.

Con las fuentes y brisas reíd,
dejaos embriagar por el silencio.
Llorad con los amantes
si en la fría noche os llega
el eco de su lamento.

Respirad el olor de lluvia,
de los árboles henchíos de su aliento.
Rebelaos contra un mundo errado
y construid vuestros más nobles
ideales sin nigún miedo.

Y, ante todo, soñad.

Pues fuerza poderosa sois, románticos,
cuando creéis en ello.
Rebose además vuestro corazón
de ciega esperanza y tesón
tal que nunca dejéis de mirar con ese ímpetu el firmamento.

Pues son los que luchan los que viven
y los que llegan al tan ansiado puerto.

Gaia




* Sea romántico aquel que no sólo ama, sino que ama las causas desesperadas y justas y que de sus ideales se alimenta, cual si con su sola fe pudiera obrar el cambio.

Tempus, tempore, per tempus *

Porque es el tiempo el que nos separa de la eternidad
Y el que nos conduce a ella,
Porque es la muerte la que nos la niega y,
A la vez, resulta ser su puerta.
Porque el tiempo sólo corre en un sentido
Y de sentido carece en su caminata presta.
Porque es el tiempo el que os aleja de mí
Y el que define “ausencia”,
Porque permite los cambios y las tornas,
Y así sucede vuestra grata vuelta.
Porque el hábil cazador de instantes posee flechas,
Pero no fluye ni de aves futuras se alimenta.
Porque, incierto y entrópico el tiempo,
El futuro abre y el pasado cierra.
Porque es el tiempo quien limita la vida
Y quien de su valor la llena.
Por ello es que se troca el tiempo
En la mayor pregunta de la existencia.

Gaia
Para Felibam y para Julio


* (o “El tiempo, en el tiempo, a través del tiempo”).


martes, octubre 11, 2005


Unas suaves colinas verdes evolucionan hacia el mar en forma de oleaje.
Y una niebla ligera entristece el paisaje, hasta el punto de haber hecho verter lágrimas al cielo brevemente.

La mar abraza dulce y
espumosamente a la Tierra. Arropa y mece la arena hasta sofocar su llanto y adormecerla, dejándola sumirse en un sueño susurrante y rugiente, en espera de un tiempo mejor en el que despertar a los encantos del agua y de la Historia.

sábado, julio 16, 2005

El paso del tiempo

Con una imagen se intenta capturar algo tan inabarcable como el tiempo.

Con una fotografía, se intenta capturar la espera y el transcurso. El instante y el intervalo.

La espera de la cortesana en la terraza, conectada con el discurrir de Cronos por medio de un teléfono y una conversación que rompe lo estático que había en su desayuno y en su asiento contemplativo.

El instante del segundero y de la persona que, tan sólo por un capricho del diafragma y del tiempo de abertura de la cámara, aparece en escena, en la margen izquierda.

El transcurrir del imparable tiempo en el andar del caballero de camiseta roja y del encargado de tren que se aproxima a nosotros por sus espaldas.

Por otro lado, la profundidad de la imagen por medio de los dos niveles que proporcionan el segundo piso y la toma de la imagen desde la altura recuerdan el carácter dimensional del tiempo, y su sentido dentro de un espacio de tres dimensiones. Puesto que el tiempo, sin un lugar en el que tengan lugar sucesos, carece por completo de significado. ¿Con respecto a qué podría transcurrir si no el tiempo? ¿Con respecto a sí mismo? Su sentido parece radicar precisamente en la existencia del cambio dentro del espacio, y así, el hecho de que el reloj, protagonista de la obra y de la tragedia, penda del punto de unión y ruptura de los dos niveles, completa la composición y da su fuerza a la fotografía.

Unión de las dos plantas el notario de Cronos en tanto que comparten tiempo, ya que no lugar. Testigo impertérrito de las vidas de viajeros junto a la columna que aporta la continuidad vertical entre los sucesos de arriba – ausentes, por un lado- y la actividad de abajo.

Y ruptura entre ambas pues convergen en él las líneas de la planta superior, mientras que él mismo pende por contra sobre la primera, como un aviso divino de la inminencia de su caída o, cuando menos, de la caída de los granos de arena, uno tras otro, imparables en el devenir del tiempo a causa de las leyes del Universo.

Mas, sin embargo, todo el lugar se ve envuelto por el bullicio, como en una pompa que se extendiera desde su foco primordial, para abarcar los confines del espacio, en tanto el tiempo y la expansión se lo permitieran. He aquí el hálito vital de Cronos.

Gaia