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lunes, abril 16, 2012

Vivir sin idelogía

Escribía Jean-François Revel que “es duro vivir sin ideología, ya que entonces uno se encuentra ante una existencia que no conlleva más que casos particulares, cada uno de los cuales exige un conocimiento de los hechos único en su género y apropiado, con riesgos de error y de fracaso en la acción”. Cierto, vivir sin ideología es agotador, pues nos obliga a ejercitar constantemente el intelecto; es decir, devanarnos los sesos sin garantía alguna de éxito y con el error siempre al acecho. Por eso preferimos no pensar demasiado y afiliarnos a esa religión pagana que es la ideología para alcanzar, por derecho o por fuerza, el paraíso en la tierra. Y esta preferencia tiene serias consecuencias. 

La aversión a la realidad tiene efectos secundarios.

Javier Benegas
publicista y analista

jueves, febrero 23, 2012

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If you have an apple and I have an apple and we exchange these apples then you and I will still each have one apple. But if you have an idea and I have an idea and we exchange these ideas, then each of us will have two ideas.

George Bernard Shaw

miércoles, junio 22, 2011

Sísifo

Cuando a un pueblo le llega antes el dinero que la cultura ,está condenado - como Sísifo- a tener que empezar de nuevo para reconstruirse sobre parámetros opuestos, pues esos son los que llevan a la dicha, la felicidad y la justicia.

Pedro Luis Angoso
escritor

martes, marzo 22, 2011

La novela anacrónica (o cómo las palabras sí pueden cambiar nuestro mundo)


Soy un anacronismo; [...] aún creo en el lenguaje despegado de la dictadura de la imagen, demasiado viva hoy. Y tengo fe en los personajes [...]. Creo a ciegas que el destino individual de alguien que no existe puede decirnos mucho sobre nosotros.

Juan Gabriel Vásquez
escritor colombiano
La libertad empieza en la cabeza y, al madurar, se expresa en tu discurso, en tu comportamiento.

Joumana Haddad
escritora libanesa

martes, febrero 08, 2011

La percepción, sin comprobación ni fundamento, no es garantía suficiente de verdad.


Bertrand Russell
(1872-1970)

domingo, diciembre 19, 2010

lunes, octubre 25, 2010

Si recibes con alegría el día y la noche, si la vida despide la fragancia de las flores y de las plantas aromáticas, si es más flexible, estrellada e inmortal, el mérito es tuyo. La naturaleza entera es tu recompensa, y has provocado por un instante que sea a ti mismo a quien bendiga.

Thoreau
Walden o la vida en los bosques

martes, septiembre 28, 2010

Si buscas una mano dispuesta a ayudarte, la encontrarás al final de tu brazo.


Anónimo

lunes, septiembre 27, 2010

Sobre el yo

Tenemos conciencia de la existencia de un yo, de un núcleo de nuestra personalidad que es inmutable y que persiste a través de nuestra vida, no obstante las circunstancias cambiantes y con independencia de ciertas modificaciones de nuestros sentimientos y opiniones. Ese núcleo constituye la realidad que sustenta la palabra "yo", la realidad en que se basa nuestra convicción de nuestra propia identidad. [...]

[Así pues,] Sólo la persona que tiene fe en sí misma puede ser fiel a los demás, pues sólo ella puede estar segura de que será en el futuro igual a lo que es hoy y, por lo tanto, de que sentirá y actuará como ahora espera hacerlo.

Erich Fromm
El arte de amar

Maestros

El maestro sólo llega cuando aparece el discípulo.

Proverbio zen

lunes, agosto 02, 2010


Que no sea lo que sabéis
lo que dé seguridad a vuestras dudas;
sino lo que aún ignoráis
dé cautela a vuestro conocimiento.

Fernando Moreno Muguruza,
escritor y profesor

sábado, mayo 15, 2010

Ambigüedad

Hace unas pocas semanas comprendí súbita aunque no casualmente la belleza y la fuerza de la palabra "ambigüedad".

¿Puede la coherencia absoluta ser dogma y la coherencia de uno con sus propias ambigüedades y las de su mundo ser moral? ¿Cuál es el nivel de madurez necesario para poder salvar la forma de vida que uno considera constructiva? 
 Si bien el fin no justifica los medios, ¿es la ambigüedad de las cosas la razón por la que los motivos importan tanto en las acciones que emprendemos? ¿Es por esto por lo que Ender Wiggin se convirtió en un héroe: porque tomó una decisión tan difícil, aunque sólo fuera en juego, que no existía nadie más dispuesto a tomarla?
¿Cuánta riqueza, elegancia, penetración y creatividad existe en una ambigüedad, así como pueden existir en la ironía o en la mordacidad?
¿Hasta qué punto es crítico y apremiante que nuestras mentes empiecen a ser ya capaces de manejar las contradicciones y las ambigüedades?
Gaia

viernes, marzo 05, 2010

No hay un camino para la paz: la paz es el camino.

M. Gandhi

martes, enero 26, 2010

Un discípulo preguntó a su maestro: Maestro, ¿qué es mi Yo?

A lo que el maestro le contestó: ¿Qué quieres hacer con tu Yo?

Cuento zen

viernes, enero 01, 2010


Un discípulo se quejaba a menudo de que su maestro no le explicaba adecuadamente las cosas.

Un día en que se encontraban paseando juntos maestro y discípulo por el campo, el discípulo exclamó: ¡Qué olor tan agradable tienen las flores!

A lo que el maestro le respondió: ¿Ves como no te oculto nada?

Cuento zen

jueves, septiembre 03, 2009

¿Por qué soñamos? II

Hace tiempo publiqué una entrada. Sencilla, preguntaba:

¿Por qué soñamos?

Hwi Noore (entre otras preciadas respuestas) contestó entonces:

"Supongo que soñamos para conocer el patrón con el que moldear la realidad, pero si es así...¿Por qué la realidad no es ya como en nuestros mejores sueños?"

Parece que U. K. Le Guin es de la misma opinión. A raíz de esta respuesta, os invito a leer una de sus grandes obras (un pequeño librito de ciencia-ficción): El nombre del mundo es Bosque.

Gaia

sábado, agosto 22, 2009

El silencio se extiende a maravilla. Sólo el viento riza los oídos. Más temprano, ni siquiera eso: la contemplación del mundo, completamente amortiguada en su discurrir sereno. Montañas, su verde, el azul del cielo, las rocas ígneas y el silencio. Un paréntesis de vida plena que rima y se desborda al compás del tiempo.

A la par que el viento riza y corretea, el mar de nubes, algodonadas éstas, se desliza por sobre el azul vientre marino con la parsimonia de un amante regalado o con la de una sábana que se escurriera por el borde del horizonte. Los valles de la isla, replegados y estrechos como arrugas, se van cubriendo de sombras verde pino y doradas, mientras un Sol difuminado tiñe la neblina alta de colores mazapán, albariño y yema.

Poco a poco el Sol se esconde tras esa espuma de gotas suspendidas, medio grises, medio albaricoque, dejando traslucir insinuante su figura y hundiéndose en esa cama de nubes. La noche comienza.

Comienza con el trajín de unos pequeños seres que, a ratos, se creen muy importantes. Ajetreados, salen y entran, abren y cierran domos, aprestan sus instrumentos y comienzan a fotografiar el cielo crepuscular. Mas cuando el cielo se oscurece, la grandiosidad nocturna de éste les alcanza y les aturde, les admira y les embelesa. Y así, inevitablemente cada noche recuerdan la insignificancia de su existencia; comprenden que si sus vidas son insignificantes, tal vez su única oportunidad de trascendencia radica en algo más grande que ellos mismos. Vuelven, por tanto, sus esfuerzos a la ampliación denodada del Conocimiento. Sin embargo, la contemplación de esa misma panorámica oscura y estrellada, como lienzo azaroso de vacío y fuego ardiente, les recuerda que, pequeños ellos en la inmensidad del Cosmos, quizá el propio hecho de estar vivos, de caminar, de respirar, de oír y de ver, sea ya maravilloso. Quiza el ser representantes, parte íntima de la Vida, es un privilegio asombroso.

La noche se sucede, sosegada y silenciosa. La noche rueda, en un mosaico de constelaciones y estrellas, ribeteada de Vía Láctea. Profunda, tranquila, aterciopleada, montañosa. El firmamento, por su parte, misterioso, inspirado y silencioso.

Gaia

martes, agosto 18, 2009

La mente, como un paracaídas, únicamente funciona cuando se abre.


Miguel Ángel Cornejo
Enciclopedia de la Excelencia

martes, agosto 11, 2009

Cuando el saber humano se olvida de que tiene un mundo interior, se olvida también de sus propios valores. Valores que debemos añadir al mundo que nos rodea; debemos crear, inventar. Si de vez en cuando no emprendemos un viaje por nuestra vida interior con el fin de encontrarlos allí, estos valores acabarán por perderse.

Michael Ende